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Dr. Raúl Flint - Médico Naturista

Medicina Naturista y Tratamientos Alternativos

Bruxismo

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LUMBALGIAS
 
RECETARIO

El bruxismo consiste en la contracción crónica e inconsciente de los músculos maseteros que cierran las mandíbulas y producen el apretamiento de las mismas o su rechinar por el movimiento inconsciente.
Algunos niños pueden realizar estos movimientos con el objeto de aliviar los cambios en la dentición. Es decir al principio son conscientes. Como la mayoría de las dolencias que tienen que ver con la musculatura estriada que en principio y por definición es consciente y voluntaria, con el tiempo y la repetición se vuelven inconscientes. Hay otros músculos como la musculatura lisa intestinal que son inconscientes e involuntarios o la musculatura de los ojos que es voluntaria pero inconsciente.
La medicina convencional suele atribuir esta dolencia al “estrés”, curiosa palabrita que suele ocultar el desconocimiento de las razones psicológicas de este padecimiento y también de muchos otros. Aunque finalmente termina por reconocer que las causas (etiología) del bruxismo no son conocidas. Y cuando no se conocen las causas en medicina, es difícil implementar una terapéutica eficaz y adecuada.
Esta situación y el pedido de mis pacientes me llevan a escribir sobre este tema. Ya que además no se trata de un problema menor, pues suele ser acompañado por problemas de desgaste del esmalte dental, cefalea, dolores en cuello, oído y molestias al resto de las personas por el ruido.
Y además para mí, como veremos, produce una inhabilidad para expresar los sentimientos, a veces durante décadas, que termina por afectar y determinar la vida social y psicológica de los individuos.
Además afecta, según distintas estadísticas entre el 20 y el 30% de la población, más en los niños. Aunque a mi juicio los porcentajes van aumentando.
Ahora bien, para clarificar lo que se pretende definir como estrés, es necesario adentrarnos un poco en lo psicológico. Hay un sentimiento que todos experimentamos, especialmente los niños, que es el miedo. No me refiero a sentir miedo ante una determinada situación que lo amerite, que es natural. Sino al miedo inconsciente a experimentar los sentimientos de miedo que es algo distinto.
Esto suele suceder cuando el niño de muy pequeño, o aún durante el parto, experimenta un trauma producido por una mirada inamistosa, el brutal cambio lumínico del útero al quirófano (de ahí los partos en penumbras), etc. Entonces, después en la vida cuando siente un sentimiento similar lo bloquea para no evocar el miedo intenso primigenio.
Es necesario recordar también que los niños perciben mucho más que los adultos ciertos peligros que estos últimos no registran. Y también muchas veces reprimen o reprenden al niño para que no sienta miedo. Se trata de poder sentir el miedo, que es un sentimiento natural que el cuerpo está preparado para sentir, y enfrentarlo conscientemente y no de negarlo. Y aprender que también es nuestro amigo, que nos alerta de los peligros. Por ello la conducta adecuada es enseñar la cautela. Y cuanto mayor sea la cautela, menos miedo se sentirá. Por el contrario al negar el miedo se obtienen seres “temerarios”.
Cuando el niño teme inconscientemente experimentar este sentimiento lo yugula o amaina apretando los dientes. Recordemos que a mayor expresión más es lo que siente la persona. Por ejemplo si estamos tristes y permanecemos callados sentimos la tristeza, pero si se nos caen las lágrimas sentimos más. Y por supuesto si sollozamos abiertamente sentiremos mucho más. Esto sucede con todos los sentimientos por ejemplo insinuar una sonrisa o reír a carcajadas. “El miedo a tener miedo” sí produce varias enfermedades, por ejemplo la miopía. Y por supuesto nunca olvidemos la importancia de una “buena” dieta (también una palabrita muy usada que solo expresa la incapacidad del profesional de instaurarla).
Ahora bien, cuando negamos y no podemos sentir el miedo, tampoco podemos expresar la rabia, justamente porque tenemos inconscientemente miedo. Y cuando no podemos expresar la rabia, tampoco podemos expresar bien la pena, porque nos da rabia. Y asimismo cuando estamos deprimidos (modernamente se habla de compresión de la personalidad por no poder expresarse adecuadamente), no podemos expresar bien la alegría, porque estamos deprimidos.
Como se ve el problema es mucho más complejo y afecta la totalidad de la vida de la persona.
La terapéutica convencional consiste en la prescripción de una férula dental oclusal (o “mordillo” como se lo suele llamar) para la noche. Es decir una terapéutica sintomática. Que no deja de ser útil, pues alivia todos los síntomas y cuida los dientes.
Pero como se aprecia a la luz de todo lo antedicho hacen falta otros recursos para restablecer la condición física y psicosociológica de la persona.
Primero de lo que se trata es que el niño o la persona retomen la consciencia de la tensión muscular crónica, especialmente de los maseteros (coraza según W. Reich), mediante distintas técnicas.
Voy a mencionar algunas de las que utilizo: una de ellas me la enseñó la Maestra Chileno-Argentina (vino a los 6 años al país) Fedora Aberastury, fallecida lamentablemente hace unos 30 años. Su “Sistema Consciente para la Técnica del Movimiento”, conocido por un muy reducido grupo de discípulos merecería un reconocimiento tanto nacional como internacional. Pero muchos de los Argentinos prefieren pagarles cientos de dólares al yogui Sri “Macana-nanda” que viene en su jet privado para que les enseñe a meditar, que pagarle a uno de los miles de Maestros argentinos de yoga, chikun, taichí, etc. Y entonces muchos conocimientos valiosísimos se tienden a perder en el tiempo por el solo hecho de haber sido descubiertos por un argentino.
La técnica a la que me refiero es el A de la A de su sistema, y consiste en dar una orden mental “Aflojo el piso de la lengua” concentrándose en las palabras y no en hacer nada con la lengua. El VERBO que en la antigüedad solía estar indisolublemente ligado al cuerpo, y no como ahora que se dice cualquier cosa independientemente de lo que a uno le pase o vaya a hacer. Y algunos, como ciertos políticos, hasta tienen el desparpajo de reconocerlo abiertamente.
Esta orden (perdonen esta digresión) debe mantenerse consistentemente evitando todo otro pensamiento durante un par de minutos. También se obtiene una relajación general y después se puede ser más específico, dando nuevas órdenes al resto del organismo en el estado de lengua “colocada”.
Otra, más elemental, es lograr el estiramiento de los maseteros abriendo bien la boca. Se trata de retomar la consciencia de la tensión.
Una que suelo también utilizar es tomar el mentón con el índice y el pulgar y batirlo de arriba a abajo rápidamente arrastrando la mandíbula, durante 1 minuto o en el momento en que se necesite. El error más común es acompañar el movimiento abriendo y cerrando la boca. Esto es ineficaz, debe abandonarse el control de la boca y permitir que el movimiento rápido de la mano “conduzca” a la mandíbula.
Hay también otros ejercicios para aprender a tolerar el miedo y otros sentimientos, pero no me voy a extender más sobre ellos. Y por supuesto también es muy útil el acompañamiento psicoterapéutico para contener todas las emociones que han sido reprimidas.

Dr. Raúl Flint

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